NO a las barras bravas, NO al lumpen alcahuete

31 Octubre, 2009

paola justicia

Esto se viene dando hace años. Nuevamente el efecto “Tarata” hace su aparición en este caso en particular. Una joven contadora, exalumna de la Universidad del Pacífico y con un gran futuro por delante ve su vida finalizada de la manera más trivial y absurda de la que uno pudiera imaginarse. No murió atropellada por una combi, no murió en otro tipo de accidente automovilístico, no murió por una enfermedad prematura…

Murió porque un pobre diablo y desadaptado la empujó de una combi cuando ella intentaba bajar. La chica se golpeó la cabeza, y el obvio efecto del impacto provocó que su vida acabara ahí nomás.

Pero como dije antes, esto tenía que pasarle a alguien “como nosotros” para recién asimilar el problema. Esto viene ocurriendo hace tiempo y poco o nada se ha hecho al respecto. Ahora, sus padres, dos médicos, dos personas que resultaron ser amigos de mis papás, están sufriendo la pérdida de Paola.

Hay muchas cosas qué hacer. Empezando por los equipos de fútbol. Existen leyes que exigen formalizar y empadronar a los barristas, pero no se cumplen, como siempre. Es sabido que las barras bravas son caldos de cultivo para delincuentes, puesto que en ellas los desadaptados buscan refugio y de alguna manera legitimar sus acciones delincuenciales.

Cuando las casas colindantes al Estadio Monumental sufrieron de ataques vandálicos, no se dijo que estos fueron perpetrados por delincuentes, sino por barristas. De alguna manera u otra, el término “barrista” busca suavizar el crimen, y eso es a lo que me opongo.

Los equipos de fútbol regalan entradas a estos sujetos, quienes también ejercen una suerte de mafia y coerción dentro de ellos. No es una comparación fidedigna, pero podríamos hacer un símil entre el lumpen de las barras bravas con ese que se da en el rubro de la construcción.

¿Ya nos olvidamos de la absurda “guerrita” en la que barristas de la U y AL iban a hacer por un supuesto robo de banderolas? Barristas de la U aparecieron diciendo que entrarían con armas a Matute y otras idioteces. Todos estos actos sin sentido son la excusa perfecta para canalizar sus actos violentos. Si tanto les gusta la guerrita, por qué no se van a la selva a ayudar a construir carreteras. Harto mosquito, fango y árboles. Se sentirían como en Vietnam.

Entonces, si los equipos regalan entradas a estos sujetos, bien podrían exigir el empadronamiento de los miembros de estas barras. Esto se tiene que hacer, puesto que de lo contrario los barristas seguirán cometiendo delitos en la cobardía del anonimato. Las barras bravas son la alcahuetería perfecta para la delincuencia.

Es penoso ver que algunos como Aldo Miyashiro defienden a los barristas. Miyashiro escribió un libro sobre “Misterio”, que de alguna mitifica al vándalo.  No estoy en contra de su libro, en absoluto, pero Miyashiro debería ponerse un límite entre el afán “literario” del libro que escribió y la realidad que vivimos. Es penoso ver también como entre los mismos barristas tratan de minimizar el hecho, y decir que Paola “se cayó sola” o cuestiones similares.

Da más pena aún que Carlos Raffo (@carlosraffo por su cuenta en Twitter) falle en identificar a los equipos de fútbol como responsables en este problema a su vez – pueden leerlo aquí. Yo le respondí diciendo que la institución, al apañar el lumpen, es también parte del problema. Así como los hijos malcriados son responsabilidad de los padres, los malos barristas son responsabilidad de los equipos de fútbol que los acogen.

En fin, la justicia y la policía tienen que cumplir con su parte,  capturar a “Bolón” y los otros involucrados con el asesinato. De manera simultánea, proporcionar el incentivo necesario para que los equipos empadronen a los miembros de las barras: Cerrar los estadios.

Con ese incentivo verán que los equipos rapidito se ponen a regularizar a los barristas.

Descanza en paz, Paola. Tu muerte no será en vano.

Si deseas unirte al grupo “Paola Justicia” en Facebook haz clíc aquí.

También vino:

Perú 21 - El barrista que causó la muerte de María Paola estaría identificado

Perú 21 - Familiares de Paola Vargas claman sanción para responsables de su muerte

El Comercio – María Paola salvó dos vidas

Para muestra dos botones: No creo que todos sean infiltrados. Al parecer, todo Norte está constituido por “malos hinchas”. Y en esto también incluyo a los barristas de otros equipos, no solo a los de la U, sino a todos aquellos que cometen los mismos actos, sin importar el equipo.

Acá un video del “Loco Vílchez” sobre el tema de las banderolas. No conjuga bien sus verbos y no completa oraciones. En una parte dice pertenecer al grupo “Lumpen”. Qué lindo nombre.


Blog Action Day: Pinta la Sierra de Blanco

29 Octubre, 2009

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Lo sé. Posteo 13 días despues del 15 de octubre (Día del Blog Action Day)  y luego de más de tres semanas de ausencia. Muchas tareas, muchos exámenes, mucho estrés. Más vale tarde que nunca, dice el viejo refrán, y acá estoy para escribir sobre el cambio climático.

Hace unas semanas en “Punto Final” apareció un excelente reportaje en el que un grupo de gente loquísima, y justamente por eso genial, propone una idea descabellada: Pintemos la sierra de blanco. ¿A qué se debe esta iniciativa? Pues, resulta que al pintar las rocas de nuestras cordillera de blanco, este color al ser recesivo disminuye la intensidad del calor proveniente de los rayos solares. Luego de estudios y análisis han concluido que de pintar toda la cordillera de blanco, sería posible hacer un impacto positivo frente a los inminentes efectos del calentamiento global en el Perú.

Es una idea loquísima. Y justamente esas son las genialidades que necesitamos. Necesitamos gente loca, pero comprometida. Gente que sueñe con lo increíble, pero que desee plasmarlo en realidad. No estamos condenados a esperar que el calentamiento global nos destruya. Aún podemos hacer algo para evitarlo.

Hagan clic aquí para entrar a la página de estos locos increíbles y geniales.

Acá los dejo con el link a un reportaje que Nicolás Lúcar mostró en su programa “Punto Final”.


A la Vuelta del Terror

1 Octubre, 2009

Hace una semana se cumplió un año más de la presentación al mundo de la bestiaguzman peruana más desgraciada en los últimos tiempos. A rayas, en una jaula, ya no se le sentía tan omnipotente, tan destructor. Aún causaba pánico, mas no del tipo de horror que causaba mientras estaba libre. Montesinos logró crear un morbo que todos consideramos necesario. Era imperativo vejar a la Bestia, y por ello nunca nos arrepentiremos de esa presentación a lo “Chicos Malos” de los chistes del Tío Rico Mc Pato.

Este post va más como reflexión, porque de alguna manera u otra, viví a la vuelta del terror. Tanto yo como millones de peruanos.

El primer recuerdo de Abimael Guzmán lo obtuve aquel día de su presentación como animal de circo. Era el 24 de setiembre de 1992, y para mi razonamiento infantil, ver al barbado enjaulado era un hecho meramente cirunstancial, al costado de lo que yo pensaba – y pienso – era mucho más importante para mí: El nacimiento de mi hermana.

Estar en la clínica, en la habitación de mi mamá, contribuían a la sensación de seguridad que el mundo exterior trataba de interiorizar en mí. En mi casa hubo sentimientos encontrados. Había mucha felicidad, pero también un poco de preocupación y consternación frente al reto especial con el que venía el nacimiento de mi hermana.

Ese es el primer recuerdo que tengo de ver la cara de Abimael Guzmán. Lo increíble es que durante los últimos tiempos, la Bestia vivió a escasas cuadras de mi casa, y nadie nunca lo hubiera imaginado. En aquella época, vivía en la “Calle 2b Lote 5″ de La Calera de la Merced, en Surquillo. Esa calle luego cambió de nombre a “Alfa Centauro”, dándole un chispazo cósmico a mi vida limeña, que mezclaba galaxias con el Coliseo Dibós y la huaca que se encontraba al final de mi calle.

Resulta que la Bestia vivió los últimos días de su asedio en una casa de la misma urbanización en la que yo vivía, digamos que a escasas 5 cuadras de donde solía acostarme y despertarme todos los días. Guzmán se encontraba debilitado por su necesidad de fármacos, y el rastreo a Maritza Garrido Lecca habían conseguido identificar la guarida del monstruo. No sé a ciencia cierta cuánto tiempo vivió Abimael tan cerca de mí, pero lo cierto es que yo tomaba los apagones como un vacilón, más que como una manera de acecho entre las sombras.

Previamente sucedería aquel descubrimiento en esa casa de Monterrico. Mi padre recuerda con buenísima memoria los sucesos de esa noche y el día posterior. La noche previa – no recuerdo que me hayan dicho el día, pero asumo que fue un fin de semana – mis papás y yo habíamos estado en la casa de mis abuelos. Supongo que andábamos de domingo familiar, mas no lo puedo asegurar. Y se fue la luz, como siempre. Saca tu vela hija, ya mamá. Mi papá se echa en un reclinable, y piensa: “En qué puna, en qué sitio recóndito del Ande se encontrará este desgraciado”. Al día siguiente mi familia se encuentra con la macabra sorpresa que la Bestia se escondía exactamente atrás de la casa de mis abuelos. Aquella casa de Monterrico ahora está habitada, pero yo no la compraría ni pretendería vivir en ella nunca en la vida.

Finalmente, este hecho no lo recuerdo, pero mi mamá siempre me lo cuenta como una prueba de la eficiencia del terror, que alcanza a grandes y pequeños, de distinta manera, como quien dice ve una versión asquerosa de Los Simpson. Los niños entienden lo que sucede de una manera, los adultos de otra.

Mi mamá llega de la calle, y ve yo había construído una especie de escenografía – tendría 2 o 3 años. El montaje consistía en una casa patas arriba con todos los muñecos alrededor por todos lados. Definitivamente era algo caótico lo que sucedía ahí. Mi mamá me pregunta qué es lo que había hecho, y yo le respondí “Frecuencia 2 Satélite”. Al ver el tráiler de Tarata vi que había una escena similar, de un niño escenificando el efecto de un coche bomba a su manera. Y por eso me acordé de esta anecdota.

Al igual que yo, muchos peruanos y peruanas vivieron de cerca el terror. Años luz más cerca que yo. Miles de niños perdieron a sus padres, sufrieron vejaciones y vieron la cara del mismo mal. Yo tuve una cercanía geográfica con la Bestia, lo que me hace reflexionar sobre las circunstancias que hicieron que Guzmán anduviera tan cerca de mi familia y de mi vida. Hay que tener entereza y fuerza para combatir contra el mal, y todos hicimos lo posible por tenerlas.

Acá les dejo el tráiler de Tarata. Me gusta la fotografía, esta muy bien lograda.