En casi todo este año en el que decidí empezar a escribir sobre lo que pasaba y lo que pensaba de la realidad nacional e internacional, nunca intenté buscar mi blog en google. Es decir, nunca tecleé “el gato del hortelano” para ver los resultados que este buscador lanzaba.
Ayer, debido a la necesidad de saber qué tan marketero era mi blog si tecleaba su nombre en Google, encontré un artículo de Luis Rey de Castro, el cual apareció en el Diario Correo – Edición Ayacucho en su columna “La Torre de Papel”. Lo malo es que no encuentro fecha.
Lo más probable es que sea una linda casualidad, pero explica el rol de un “gato del hortelano” en lugar del ya tristemente célebre perro.
Acá un extracto de su artículo:
“Después de las ilustradas explicaciones que nos ofrece el domador sobre la conducta del can y su fracaso en la doma, parece llegado el tiempo de cambiar al perro. Pero no por otro, que sea igualmente torpe, obstinado, miope, burócrata, ocioso, gordo e inservible. ¿Por qué no ensayamos con el gato del hortelano? Todo felino es, por definición, ágil y astuto, perspicaz y malicioso, diplomático cuando quiere y feroz cuando le conviene. Un gato no se sienta a ladrar imposibles, estorbando al barrio entero para quejarse de que no lo alimentan. Tiene lo que necesita y consigue lo que le conviene”.
Realmente, es una alternativa interesante, y por qué no, útil. El Gato del Hortelano busca ser agudo en lo que dice y hace, pero objetivo, pragmático y serio. No un oportunista, pero sí inteligente para aprovechar las oportunidades. Acá, en este blog, buscaremos ser diplomáticos – siempre y cuando esto sea posible – y feroz si se necesita aclarar, denunciar o decir algo con todas sus letras. Acá siempre estaremos listos para cazar ratas y ratones.
Este es, pues, el Gato del Hortelano.

Escrito por alvarozapatel 



