El pasado mes de enero del año 2008, yo me encontraba en EE.UU. estudiando. Cerca del final de ese mes, mi tío – hermano de mi mamá – junto a toda mi familia partió hacia el norte, puesto que le iba a pedir la mano a quien será oficialmente mi tía en 3 semanas. Triste fue volver de ese bonito viaje de 2 días y entrar a mi casa, la cual fue literalmente saqueada.
No saben la bronca que me dio enterarme de esto a distancia. Primero, porque San Borja tiene muchísimos incapaces motorizados y camionetas hueveando a lo largo y ancho del dstrito. Segundo, porque era increíble cómo los ladrones pudieron llevarse tantas cosas – se podría explicar con un camión – y que este movimiento tan sonoro como sospechoso no haya sido alertado por nadie.
Han pasado casi 2 años, y el flujo de robos sigue igual o peor que aquella vez.
La semana pasada leí en El Comercio que los robos de carros se concentran principalmente en San Borja, La Molina y Surco, en ese orden. Yo vivo en San Borja. Ahora, Perú 21 dice que a lo que va del año, los robos a casas se han incrementado, lo que deja mucha impotencia a los que se enteran de estas cosas.
En mi caso, de vecino de San Borja, me genera molestia que nuestro distrito invierta tanto en embellecerse – algo que es bueno – pero que es un lujo cuando se dan tantos crímenes. ¿De qué sirve tener un Pentagonito bonito si mi carro puede ser robado en la Av. San Borja Norte, San Luis, o si mi casa puede ser invadida mientras no estoy? De nada. Eso es tan innecesario como para una familia comprar un Szyszlo y no tener qué comer.
La idea de que los policías, serenos y vigilantes se alinean con los delincuentes no es loca en absoluto, puesto que las circunstancias en que se dan los robos son sospechosamente tranquilas, teniendo en cuenta la finta de los “guardias del orden” de pasearse en bicicleta y tanto ademán figuretti.
Por eso es que no voy a votar por el Sr. Tejada si es que me encuentro en Lima para ese momento. Lo que mi familia paga por arbitrios debería plasmarse en seguridad distrital. Ahora tenemos que pagar por un servicio de vigilancia electrónico y un vigilante. Gastos innecesarios y que demuestran la ineficiencia e incapacidad de los señores que se chantan en el sillón municipal por nosotros.
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Escrito por alvarozapatel 
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