La selección peruana de fútbol tocó fondo las pasadas eliminatorias. Era la primera vez en la historia de nuestro glorioso balompié que quedábamos últimos en un proceso clasificatorio al mundial de fútbol. Terminamos peor que Bolivia y Venezuela, países a los que mirábamos futbolísticamente desde arriba, con desdén y burla (O me equivoco, no mientan). Desde el proceso clasificatorio del 98 con Oblitas a la cabeza – y con el que casi logramos llegar – hasta el último con José Guillermo AKA “Chemo” del Solar, nuestra selección se fue en picada, derechito hasta el sótano del fútbol en Sudamérica.
Pero bueno, ¿a qué viene todo esto? Pues, que en los últimos años, todos veíamos con incredulidad cómo Chemo, Julio César “Inca Kola” Uribe, y otros, hacían horrores con nuestra selección. Convocaban inseleccionables (Hola Julio Edson, hijo de Uribe), hacían cambios tácticos inimaginables, de un día para otro cambiaban de 4-3-2-1 a 5-4-1 y cuestiones similares. Todos, a partir de entonces, nos sentimos con inteligencia y experiencia suficientes – por lo visto en tantos años de afición futbolística – a dirigir un equipo. Total, cualquiera lo podía hacer mejor que el papanatas de Chemo o el caradura de Uribe. Amen de los horrores Autuori, Pacho Maturana, Ternero y siguen firmas.
Pues bien, este feeling de “yo puedo ser entrenador, porque de hecho lo hago mejor que el zonzonazo de Chemo” fue una consecuencia de la incapacidad y brutalidad con la que los que vestían el buzo blanquirrojo dirigían a nuestros equipos. El fútbol era tan paupérrimo, que hasta el guachimán de la caseta de la esquina podía pensar en un mejor manejo táctico que el que proponía del Solar. Total, leer el Bocón a diario es como ir a la escuela de entrenadores a recibir clases.
Este mismo sentimiento se ha trasladado a nuestra política. Hubo por lo menos algunos momentos en el pasado en el que vimos a personas ilustres sentarse en el Congreso o tentar la Presidencia de la República. Así como antes era un orgullo ser convocado a la selección, lo mismo pasaba por los ilustres peruanos que se sentaron en nuestro congreso. Conforme pasaron los años, tarados como Chemo convocaron a más de 60 jugadores, haciendo que se malbarateara la selección. Lo mismo ocurrió con el congreso, y ahora también, con la Presidencia de la República.
Ayer, leo con sorpresa en el periódico que se encontraron pancartas que decían “Jaime Bayle (sic) Presidente”. Es decir, Jaime Bayly, un sujeto inteligente, pero farandulero en el medio nacional, era visto como una respuesta a la manera en que la política se está llevando en nuestro país. ¿Por qué Bayly? Bueno, pues, Bayly es uno de los pocos en televisión nacional que, mal que bien, critica duro a los incapaces que tenemos en el gobierno. De esa manera, Bayly sintoniza mucho con peruanos descontentos con la clase política, que cree que el siguiente período será igual o peor al que tenemos ahora. Así como Bayly, muchos piensan que lo pueden hacer mejor que Alan “Chemo” García. Esto, más que una anécdota, es el corolario de un momento triste en nuestra endeble democracia, puesto que entre la confusión, y la carencia de líderes, todos nos creemos capaces de gobernar un país, siendo este daltonismo electoral el capítulo previo a un anarquismo psicológico en la política nacional, donde todos nos queremos gobernar, y queremos acceder a este sueño mediante nuestro debilucho sistema democrático.
Así como Bayly, muchos creen que lo pueden hacer mejor que García y compañía, que no es otra manera de ver que García es un incapaz y su grupo de amigotes también. Si un ilustre desconocido, un ciudadano de a pie cree que puede manejar mejor un país cuyo PBI es de más de 100 mil millones de dólares, bueno, estamos en problemas. Con esto no quiero ser injusto con Bayly, otros como Donayre son prueba de lo mismo, sin que se escape Keiko Fujimori (quien se pasó casi 2 años viviendo en Nueva York “estudiando”, mientras cobraba puntual su sueldo de congresista, es decir, cobró y no trabajó).
En las elecciones pasadas tuvimos 24 candidatos. Es decir, 24 hombres y mujeres que creyeron ser capaces de manejar un país. El 2011 puede que sean menos, puede que más, pero los posibles candidatos y su background como personas metidas en el trabajo social deja mucho que desear. Esperemos que no terminemos últimos en estas eliminatorias que se vienen, donde nos jugamos más que la clasificación al mundial: nos jugamos el destino de 30 millones de peruanos.
El Comercio - Jaime Bayly: “Yo no colgué las banderolas, no ensucien las calles usando mi nombre”
Reboto vídeo que apareció en LaMula.pe
Si pueden, hagan doble clic en el vídeo y lean los comentarios en Youtube, ahí leerán lo que les describo: La gente ve a Bayly como un descontento, un decepcionado, como muchos, y también como un hombre cualquiera, que cree lo puede hacer mejor que muchos incapaces que ahora nos gobiernan.
Escrito por alvarozapatel 










