El Voto de la Alegría

2 octubre, 2010

En el último post sostuve que ambas candidatas que vienen liderando las encuestas eran capaces y ninguna era el cuco, como han venido sosteniendo los medios de comunicación en contra de Susana o de Lourdes. No creo en eso del “voto perdido” porque Kouri ya se fue, y sí, de haberse quedado seguramente hubiera pensado en apoyar a alguien con quien seguramente no estuviera 100% convencido. No obstante, a la pregunta de “¿por quién votarías?” resolví que lo mejor era dar una respuesta afirmativa, y explicar aquí por qué hubiera votado por Gonzalo Alegría en lugar de alguna de las antes mencionadas o algún otro candidato. Ojo, mi voto es AFIRMATIVO. Voto por alguien por sus propuestas, no en negación o en contra de algún candidato o candidata.

Aquí, escribo las – razones por las cuales votaría por Gonzalo Alegría, candidato por Acción Popular:

  1. Reivindica el rol del administrador de la ciudad

Alegría es una persona que se ha formado en el sector privado. Conoce el manejo administrativo y gerencial y una ciudad merece ser bien administrada. Por ello, creo que Gonzalo puede hacer un mejor trabajo que Lourdes o Susana como administrador de la ciudad. A esto tengo que decir que Alegría reivindica el concepto de administración, aquel que fue destruido por el alcalde actual, Luis Castañeda.

Un alcalde como administrador es aquel que gerencia la ciudad, maneja con eficiencia los recursos y pretende maximizar la utilidad del municipio – en la cual se encuentra el bienestar de los limeños, el orden vial, las áreas verdes, etc. No por nada existen maestrías en administración pública, y esto es porque toda entidad pública debe ser gerenciada y administrada de manera eficiente. Creo que Gonzalo tiene mejores calificaciones en este rubro que cualquier otro candidato y por eso es un punto a favor de él. De la misma manera, en una empresa existe la responsabilidad social-empresarial, y esto, estoy seguro sería plasmado en una futura administración pública de Alegría: una administración con respeto a la dignidad y derecho de los ciudadanos y que vele por sus intereses y necesidades.

2. Visión Integral y No Vertical del Transporte

Como bien señaló Francisco José Miranda en su Tumblr, Villarán pone como primera prioridad las ciclovías y como última prioridad el transporte público en sí. Acá existe un gran problema puesto que estos aspectos del transporte público no deben ser ordenados de manera vertical, sino que deben ser atacados de manera holística. Las ciclovías son importantes, pero estas no deben primar sobre el desarrollo vial “ortodoxo.” De la misma manera, Lourdes enfatiza el metro de Lima, pero deja de lado el uso de infraestructuras existentes, como la del Tren de Desamparados. Alegría busca renovar aquellas edificaciones que ya existen y repotenciarlas. Eso me parece una buena idea, de dimensiones reales de acuerdo a las posibilidades del municipio, y que merece  observarse. Otra vez, vemos la búsqueda de la eficiencia por parte de Alegría – rol importante de aquel que busca administrar una ciudad.

3. No tiene anticuchos

Gonzalo Alegría no tiene pasado político – por lo tanto no hay promesas incumplidas, “sobrinísimos”, “amiguísimos” o padrinazgos como tales.

4. Viene de un partido con 56 años

He leído mucho a gente decir que “Acción Popular está en la debacle” o  que viene de un partido de “líderes honrados pero entorno cuestionable”. Pues, si algo puedo valorar de la decisión de Alegría de entrar en Acción Popular fue el valor que tiene por las instituciones, y no buscar crear la propia – algo tan común en un país con partidos políticos tan débiles o inexistentes. Viene de un partido que tiene experiencia municipal y de gobierno nacional y que, con aciertos y defectos, puede buscar la repetición de lo bueno y la corrección de las fallas. Las instituciones, al fin y al cabo, la forman los seres humanos y por ello están constantemente sujetas a error. Y es la tarea de las personas enderezar el camino de aquellas instituciones. Creo que Gonzalo Alegría es una de esas personas.

5. Reinventa conceptos exitosos del pasado

Varias partes del programa de Alegría buscan trabajar con el pueblo limeño mediante “Cooperación Popular”, modelo de trabajo y mejora de infraestructuras diseñado por Fernando Belaúnde y que tuvo éxito en los 80’s. Lima, por su diversidad y sus grandes necesidades es un buen espacio para retomar aquel modelo y enriquecerla con obras que beneficien a los vecinos de manera directa e indirecta.

6. Ofrece beneficios para niños, jóvenes, ancianos y minorías

El programa de Acción Popular da innumerables facilidades, descuentos e incentivos a los jóvenes para poder tener acceso a museos, servicios escolares, lozas deportivas, etc. La creación de tarjetas “Chiquilima”, “Juvelima”, y otras serían los medios por los que niños y jóvenes tendrían aquel acceso. Las comunidades afro, asiáticas y LGBT también tendrían espacios para poder promover sus actividades culturales, generando negocios y turismo y el orgullo por su identidad.

7. Concepto de “Ciudades Temáticas” es de Primer Mundo

¿Qué era Orlando, Florida antes de Disneyworld? Nada. ¿Qué era Atlantic City, NJ o Las Vegas, NV, antes de los casinos? Nada. Como se darán cuenta, el gobierno federal de EE.UU. fomentó las “ciudades del entretenimiento” en aquellos sitios para promover la economía y dinamizarla, ergo, descentralizarla. A nivel de ciudad, Alegría quiere hacer lo mismo, promoviendo la descentralización y también organización de ciertas actividades que pueden empujar la economía local de ciertos distritos y así también hacer que Lima crezca de manera proporcional a su tamaño y no tugurizarse en los ya conocidos distritos de siempre. Por ejemplo, la idea que tiene de llevar la tecnología a Cieneguilla ayudaría a un distrito que tiene mucho potencial, más allá del turístico.

Esas son las razones por las que hubiera marcado la lampa. Nuevamente, Alegría es un candidato responsable, de buen humor y chambero. De hecho, las candidatas punteras postularon a la presidencia en algún momento y creo que esa es a la liga que pertenecen, en parte por eso mi simpatía por un tercer candidato. Alegría nunca buscó otra cosa, quiere ser alcalde, y de hecho, plantea retirarse de la política si los objetivos no se cumplieran. Eso dice mucho de alguien que no busca el beneficio personal o el interés, sino el servir a la ciudad.

Voten con responsabilidad. Voten bien.

PD. Tómense un tiempo para escucharlo en esta entrevista en La Hora N


El Voto que No Votaré (I)

26 septiembre, 2010

No voy a votar. No voy a votar no porque sea un rebelde o porque quiera desafiar la ley o porque la parrilla electoral sea de mi desprecio. No. No voy a votar simplemente porque estoy fuera del Perú y he tenido que tragarme el tan esperado gusto de poder ejercer un derecho (mal llamado “deber”) cívico que ahora tengo que postergar. No obstante, he observado las elecciones durante todo este tiempo, y, si bien no he escrito nada al respecto durante este período, a una semana de las elecciones me daré el tiempo de ejercer mi punto de vista y opinión final.

Mucha agua ha corrido bajo el puente. Periodistas y líderes de opinión han escrito cientos de líneas se han escrito desde todo el espectro ideológico (léase: Aldo Mariátegui, Augusto Álvarez Rodrich, Mirko Lauer, Mariela Balbi, Rosa María Palacios, Pedro Salinas) y los blogueros no se han quedado atrás (Marco Sifuentes, José Alejandro Godoy, Paco Bardales, Silvio Rendón, etc.) y todos han ido detallando los cambios del mapa electoral y su constante evolución (o involución). Por ello, voy a ser conciso y trataré de no repetir cosas dichas antes por los que menciono o tantos otros.

En un principio las preferencias del electorado estaban divididas principalmente entre dos candidatos: Lourdes Flores y Alex Kouri. Lourdes, astutamente, jugó a la polarización entre decencia (a la que ella representaba, supuestamente) y la corrupción (encarnada en la persona de Kouri por su cercanía con el sector más rancio del fujimorato). Al hacer esto, Lourdes intentó eliminar del mapa electoral a candidatos menores hasta ese entonces y llamó a los votantes a votar en contra de la corrupción, siendo ella la única que podía hacerle competencia al malvado Kouri. Desde aquí ya se veía el tinte particular que tendrían estas elecciones, ya que desde aquel momento la competencia había dejado de ser “vecinal”, sino más bien esta se había transformado en una batalla contra los zombies del “fujimontesinismo”.

Sea porque Kouri se “dejó sacar” o porque realmente la tacha que le hicieron tuvo la fuerza de la razón, Kouri fueexpectorado de la contienda.  Esto cambió totalmente el mapa electoral. Recuerdo ver en noticias que, mientras todos los candidatos “pitufos” festejaban la tacha a Kouri, Flores se limitó a decir que “esperaría el veredicto final del JNE”. Es decir, Lourdes no se mostró tan alegre de sacarse de encima a un competidor como Kouri, puesto que esto rompía la dicotomía a la que había venido jugando durante la primera etapa de la contienda.

A partir de ahí, el – aproximadamente – 20% de Kouri tuvo que migrar a otros candidatos, y la gran mayoría de estas adherencias la obtuvo Susana Villarán. Lourdes intentó crear otra dicotomía y eliminar al resto de candidatos. Lo primero lo hizo en función de la batalla entre la “modernidad y el pasado” (y con esto vino la ideologización de la competencia vecinal, pasando a convertirse ahora en una lucha entre la derecha – que unos consideran moderna y otros injusta – y la izquierda – que unos consideran progresista y otros cavernaria.

En el primer escenario, lamentablemente me hubiera tenido que ver forzado a votar por alguien que, si bien no me convencía en su totalidad, creó suficiente incertidumbre en mí. De haberse quedado Kouri, hubiera tenido que comerme la idea del “mal menor” y apoyar a Lourdes Flores. La tendencia del electorado probablemente hubiera continuado hacia esa dicotomía y el movimiento del voto masivo hubiera hecho de la elección una carrera de dos, en donde Kouri es la imagen a medio enjuagar del “fujimontesinismo” y Lourdes, con sus anticuchos y todo, era la cara más visible para poder combatir a Kouri. Con Kouri probablemente Susana no hubiera podido tener la apertura a los medios que ahora tiene, ya que estos estaban copados por los dos punteros. Susana probablemente se habría quedado en un 8-10% (lo que actualmente tiene Lay en promedio) y el grueso de votos se hubiera ido a apoyar “la experiencia de gestión” de Kouri o “la decencia y honestidad” de Lourdes. Eso que Susana viene repitiendo de que “la tendencia al alza” que experimentó poco antes de la salida de Kouri es solo una especulación, que pudo haber sido un “momentum” semanal.

Cuando Kouri sale de carrera, dije por Facebook que eso era lo peor que le podía haber pasado a Lourdes, porque implicaba un cambio drástico de estrategia. Frente a los “pitufos”, Flores resultaba el “mal mayor” para el electorado en términos morales por los cuestionamientos que venía recibiendo (especialmente el de Cataño). Frente a Kouri, los deslices de Cataño eran menores, pero frente a candidatos que no tenían manchas notables en su CV, Lourdes se presentaba como la nueva Kouri en la contienda: la poco sincera Lourdes.

A partir de ahí, Villarán empieza a acaparar los medios, el sucesor de Kouri no logra captar el grueso del electorado que apoyaba a su líder – gran riesgo de las candidaturas personalistas, en las que el caudillo representa todo y a la vez nada en una propuesta de gobierno. Bayly y otros personajes de los medios apoyan la candidatura de Villarán, catapultando su imagen y dándole visibilidad frente a un electorado que no la conocía.

A partir de ahí la historia reciente todos la sabemos: Ataques de distintos medios contra Susana Villarán en respuesta a las acusaciones contra Lourdes Flores. Tenemos los potoaudios – que no hicieron más que recordarnos que los métodos del autoritarismo de los 90’s siguen en uso y sirven para deslegitimar una contienda que iba bien, Aldo Mariátegui dándole durísimo a Villarán por su cercanía con sectores ultra radicales de la izquierda peruana, la supuesta eliminación de los Hospitales de la Solidaridad de Castañeda, PPK y la fuga de capital del país y un largo etcétera. Lo cierto es que, si bien el electorado limeño es de corte conservador (más reticente a cambios drásticos o “revoluciones” y más amigos de las reformas que del cambio de rumbo) ha visto a Susana Villarán como una cara que, si bien no es nueva en términos de su tiempo en la política, es fresca por ser distinta a lo que se ha venido experimentando en los últimos 30 años (principalmente aprismo y fujimorismo). Su espíritu de renovación y moderación dentro del cambio hace que el electorado la vea como una amiga más que como una enemiga, y su sentido de “calle” hace que la gente la crea capaz de lidiar con aquel sector cavernario de la izquierda que la acompaña. Si eso va a ocurrir o no, no lo sabemos, pero es la imagen generalizada que el electorado tiene de ella.

Lourdes Flores, dentro de todo, es una profesional que en términos generales ha trabajado por la democracia en el Perú. Su constancia para querer servir al país más allá de la negativa que le ha dado el electorado muchas veces demuestra que desea trabajar. Los potoaudios fueron un ataque artero y que no merece mayor mención aquí.

Es por ello que, una vez que Kouri quedó fuera de la elección, para mi Lima ya ganó. Con eso no quiero sonar a cliché, pero lo cierto es que ambas mujeres son lideresas que han terminado por destacar en un escenario que se veía más incierto al inicio, con la presencia de Kouri en campaña. La salida de Kouri le dio libertad a mi voto que no votaré.

Que quede claro que, en esta elección NINGUNA ES UN CUCO. Ninguna atenta contra nada en Lima o contra el Perú. Son propuestas con distintos enfoques pero con un mismo objetivo: hacer de Lima una ciudad mejor. El terror e incertidumbre que se ha querido implantar ha sido y es contraproducente y malea la elección.

Con Kouri fuera, y asumo que a varios también, la carga de votar por el “mal menor” desapareció y me permitió ver a los candidatos con la libertad de quien vota por convicción y seguridad, y no la de quien vota en contra o por rechazo a una propuesta. Por ello, decidí apoyar a un tercer candidato y eso es lo que explicaré en el siguiente post.


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