El Voto que No Votaré (I)

26 septiembre, 2010

No voy a votar. No voy a votar no porque sea un rebelde o porque quiera desafiar la ley o porque la parrilla electoral sea de mi desprecio. No. No voy a votar simplemente porque estoy fuera del Perú y he tenido que tragarme el tan esperado gusto de poder ejercer un derecho (mal llamado “deber”) cívico que ahora tengo que postergar. No obstante, he observado las elecciones durante todo este tiempo, y, si bien no he escrito nada al respecto durante este período, a una semana de las elecciones me daré el tiempo de ejercer mi punto de vista y opinión final.

Mucha agua ha corrido bajo el puente. Periodistas y líderes de opinión han escrito cientos de líneas se han escrito desde todo el espectro ideológico (léase: Aldo Mariátegui, Augusto Álvarez Rodrich, Mirko Lauer, Mariela Balbi, Rosa María Palacios, Pedro Salinas) y los blogueros no se han quedado atrás (Marco Sifuentes, José Alejandro Godoy, Paco Bardales, Silvio Rendón, etc.) y todos han ido detallando los cambios del mapa electoral y su constante evolución (o involución). Por ello, voy a ser conciso y trataré de no repetir cosas dichas antes por los que menciono o tantos otros.

En un principio las preferencias del electorado estaban divididas principalmente entre dos candidatos: Lourdes Flores y Alex Kouri. Lourdes, astutamente, jugó a la polarización entre decencia (a la que ella representaba, supuestamente) y la corrupción (encarnada en la persona de Kouri por su cercanía con el sector más rancio del fujimorato). Al hacer esto, Lourdes intentó eliminar del mapa electoral a candidatos menores hasta ese entonces y llamó a los votantes a votar en contra de la corrupción, siendo ella la única que podía hacerle competencia al malvado Kouri. Desde aquí ya se veía el tinte particular que tendrían estas elecciones, ya que desde aquel momento la competencia había dejado de ser “vecinal”, sino más bien esta se había transformado en una batalla contra los zombies del “fujimontesinismo”.

Sea porque Kouri se “dejó sacar” o porque realmente la tacha que le hicieron tuvo la fuerza de la razón, Kouri fueexpectorado de la contienda.  Esto cambió totalmente el mapa electoral. Recuerdo ver en noticias que, mientras todos los candidatos “pitufos” festejaban la tacha a Kouri, Flores se limitó a decir que “esperaría el veredicto final del JNE”. Es decir, Lourdes no se mostró tan alegre de sacarse de encima a un competidor como Kouri, puesto que esto rompía la dicotomía a la que había venido jugando durante la primera etapa de la contienda.

A partir de ahí, el – aproximadamente – 20% de Kouri tuvo que migrar a otros candidatos, y la gran mayoría de estas adherencias la obtuvo Susana Villarán. Lourdes intentó crear otra dicotomía y eliminar al resto de candidatos. Lo primero lo hizo en función de la batalla entre la “modernidad y el pasado” (y con esto vino la ideologización de la competencia vecinal, pasando a convertirse ahora en una lucha entre la derecha – que unos consideran moderna y otros injusta – y la izquierda – que unos consideran progresista y otros cavernaria.

En el primer escenario, lamentablemente me hubiera tenido que ver forzado a votar por alguien que, si bien no me convencía en su totalidad, creó suficiente incertidumbre en mí. De haberse quedado Kouri, hubiera tenido que comerme la idea del “mal menor” y apoyar a Lourdes Flores. La tendencia del electorado probablemente hubiera continuado hacia esa dicotomía y el movimiento del voto masivo hubiera hecho de la elección una carrera de dos, en donde Kouri es la imagen a medio enjuagar del “fujimontesinismo” y Lourdes, con sus anticuchos y todo, era la cara más visible para poder combatir a Kouri. Con Kouri probablemente Susana no hubiera podido tener la apertura a los medios que ahora tiene, ya que estos estaban copados por los dos punteros. Susana probablemente se habría quedado en un 8-10% (lo que actualmente tiene Lay en promedio) y el grueso de votos se hubiera ido a apoyar “la experiencia de gestión” de Kouri o “la decencia y honestidad” de Lourdes. Eso que Susana viene repitiendo de que “la tendencia al alza” que experimentó poco antes de la salida de Kouri es solo una especulación, que pudo haber sido un “momentum” semanal.

Cuando Kouri sale de carrera, dije por Facebook que eso era lo peor que le podía haber pasado a Lourdes, porque implicaba un cambio drástico de estrategia. Frente a los “pitufos”, Flores resultaba el “mal mayor” para el electorado en términos morales por los cuestionamientos que venía recibiendo (especialmente el de Cataño). Frente a Kouri, los deslices de Cataño eran menores, pero frente a candidatos que no tenían manchas notables en su CV, Lourdes se presentaba como la nueva Kouri en la contienda: la poco sincera Lourdes.

A partir de ahí, Villarán empieza a acaparar los medios, el sucesor de Kouri no logra captar el grueso del electorado que apoyaba a su líder – gran riesgo de las candidaturas personalistas, en las que el caudillo representa todo y a la vez nada en una propuesta de gobierno. Bayly y otros personajes de los medios apoyan la candidatura de Villarán, catapultando su imagen y dándole visibilidad frente a un electorado que no la conocía.

A partir de ahí la historia reciente todos la sabemos: Ataques de distintos medios contra Susana Villarán en respuesta a las acusaciones contra Lourdes Flores. Tenemos los potoaudios – que no hicieron más que recordarnos que los métodos del autoritarismo de los 90’s siguen en uso y sirven para deslegitimar una contienda que iba bien, Aldo Mariátegui dándole durísimo a Villarán por su cercanía con sectores ultra radicales de la izquierda peruana, la supuesta eliminación de los Hospitales de la Solidaridad de Castañeda, PPK y la fuga de capital del país y un largo etcétera. Lo cierto es que, si bien el electorado limeño es de corte conservador (más reticente a cambios drásticos o “revoluciones” y más amigos de las reformas que del cambio de rumbo) ha visto a Susana Villarán como una cara que, si bien no es nueva en términos de su tiempo en la política, es fresca por ser distinta a lo que se ha venido experimentando en los últimos 30 años (principalmente aprismo y fujimorismo). Su espíritu de renovación y moderación dentro del cambio hace que el electorado la vea como una amiga más que como una enemiga, y su sentido de “calle” hace que la gente la crea capaz de lidiar con aquel sector cavernario de la izquierda que la acompaña. Si eso va a ocurrir o no, no lo sabemos, pero es la imagen generalizada que el electorado tiene de ella.

Lourdes Flores, dentro de todo, es una profesional que en términos generales ha trabajado por la democracia en el Perú. Su constancia para querer servir al país más allá de la negativa que le ha dado el electorado muchas veces demuestra que desea trabajar. Los potoaudios fueron un ataque artero y que no merece mayor mención aquí.

Es por ello que, una vez que Kouri quedó fuera de la elección, para mi Lima ya ganó. Con eso no quiero sonar a cliché, pero lo cierto es que ambas mujeres son lideresas que han terminado por destacar en un escenario que se veía más incierto al inicio, con la presencia de Kouri en campaña. La salida de Kouri le dio libertad a mi voto que no votaré.

Que quede claro que, en esta elección NINGUNA ES UN CUCO. Ninguna atenta contra nada en Lima o contra el Perú. Son propuestas con distintos enfoques pero con un mismo objetivo: hacer de Lima una ciudad mejor. El terror e incertidumbre que se ha querido implantar ha sido y es contraproducente y malea la elección.

Con Kouri fuera, y asumo que a varios también, la carga de votar por el “mal menor” desapareció y me permitió ver a los candidatos con la libertad de quien vota por convicción y seguridad, y no la de quien vota en contra o por rechazo a una propuesta. Por ello, decidí apoyar a un tercer candidato y eso es lo que explicaré en el siguiente post.


¿Qué es el poder?

19 agosto, 2009

José Martí decía que “el poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia”. Por otro lado, Herman Hesse señalaba que “cuando se teme a alguien es porque a ese alguien se le ha concedido poder sobre nosostros”. Ambas frases enfocan dos aspectos distintos del poder, pero que al final, terminan siendo determinantes para entender nuestro sistema social.

Se ha levantado gran polvareda por la última Encuesta del Poder que la revista Perú Económico elabora junto con IPSOS Apoyo. Esta encuesta ya tiene cerca de 30 años de existencia, pero los recientes resultados generan algunas interrogantes.

Para los especialistas, los más poderosos de este año son – en orden de importancia:

Alan García, Dionisio Romero, Luis Carranza, Ollanta Humala, Mario Vargas Llosa, Luis Castañeda, Jorge del Castillo, Javier Velásquez, Juan Luis Cipriani y Lourdes Flores.

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Tomado de Perú Económico

Es la primera vez que un empresario se localiza en el 2do lugar de la encuesta. Esto da a entender el ya obvio affaire que existe entre el gobierno de turno y los amigos de la CONFIEP.  La presencia de Cipriani, Humala y – por qué no – la de Alan, confirma lo esbozado por Hesse, que, cuando tememos a alguien es porque aquel tiene algún poder – o potencial poder – sobre nuestros destinos. Triste es ver que lo ensayado por Martí no encaja en varios de los poderosos, puesto que Alan, el tío George y el mismo Castañeda no necesariamente engloban el concepto de justicia.

Tomado de Perú Económico

Tomado de Perú Económico

La pregunta que abre este post es  ”¿qué es el poder?”. Este es un tema totalmente subjetivo y del que se ha escrito mucho, pero entra en trompo cuándo se califica de “populares” e “influyentes” a Carlos Álvarez, Gisela Valcárcel, Magaly Medina, Beto Ortíz, e incluso a Jaime Bayly.

Maritza Espinoza de La República asevera claramente que estos comunicadores pudieron ser influyentes, pero que ahora “simples entertainers de limitado peso”. Realmente, si de algo se empoderan, es en dictar la agenda de las cortinas de humo que podrán salvar al APRA de sus problemas.

Aldito M cita al blogger Godoy sobre la perenne lista de los veintiúnicos intelectuales que tenemos y que son influyentes – léase MVLL, de Soto y Cotler. ¿Cuándo se verá alguna renovación en esta lista, pequeña pero clonada?

Finalmente, bien que AAR le ganó a Aldito M. No los conozco, pero estoy seguro que el segundo se hubiera metido un egotrip bravo.

Entonces, ¿qué es el poder? Poder cambiar la línea de una editorial – asesinato de por medio – a lo Abencia? ¿O poder censurar cuando venga en gana?

PD. Felicitaciones a ocraM por ser el blogger, vlogger, tuitero, feisbukero más influyente. Todo un Gastón Acurio de la web lorcha :P

Creo que esta es una de las mejores definiciones de poder.


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