El tema que voy a tocar es recurrente. Desde que se desató la crisis internacional, Alan García salió a decir que estábamos blindados y que nada afectaría a la economía nacional – cual país industrializado independiente de sus exportaciones. Insistió una y otra vez diciendo que el problema – si es que había uno, claro – era de actitud, y que la crisis se podía evitar si el optimismo de la gente se mantenía en alto.
Ciertamente, lo que planteaba Alan no es floro, cosa rara. La especulación es un componente importante de la
economía. Se ve en la bolsa de valores y lo más interesante es que nos enfrentamos a ella a diario, cuando queremos cambiar dólares o cuando queremos tomar un taxi. Por ejemplo, la especulación es uno de los componentes de la fluctuación del dólar: si la gente cree que el dólar bajará, venderá los que tiene para no perder con la posterior depreciación. Esto hace que la demanda disminuya y simultáneamente aumente la oferta. Estos movimientos de las curvas de oferta y demanda hacen que, efectivamente, el dólar baje.
Guardando el librito de Economía 101, vamos al ejemplo de Alancito. Si el pueblo siente incertidumbre, y cree que se vendrán las vacas flacas, la economía peruana se contraería debido a la reducción del consumo, puesto que todos se dedicarían a guardar pan para mayo, y no gastar ni consumir más de lo necesario. Esto generaría desempleo, caída de inversiones, y un largo etcétera.
El GRAN problema de Alan, es que se ha tomado demasiado en serio este componente. Con una ineficiente ejecución del plan de estímulo a la economía, con unos núcleos ejecutores que parecen centros de adoctrimaniento Casa-del-Pueblinos, y en general, la poca reacción contra la caída de las exportaciones y los precios de los commodities.
Entonces, Alan entendió el tema especulativo, pero lo pintó como la única manera de poder evitar cualquier crisis. “No creas que pasa nada, y no pasará nada”. Pues, así no es. Este razonamiento se lleva bajo tantas dosis de litio como pensar que imprimiendo más billetes se podían solventar los subsidios, el pan popular, el aumento de empleos en el Estado, entre otras perlitas que el economista Hans Rothgiesser enumera en su blog “Economía de los Mil Demonios”. (Vale decir que Rothgiesser comenta sobre Hernando de Soto aquí, sobre un tema relacionado con un post anterior).
Entonces, es obtuso creer que la actitud positiva será el único salvavidas válido. Eso en lugar de economía parece irse a un extremo del “new age”, el optimismo pop y la ley de la atracción. No pues, así no funca. Está bien el optimismo, pero este no arregla todo. De igual manera, parte del problema parecen habérselo chantado tanto Luis Valdivieso – quien abandonó el barco por la puerta falsa – y Luis Carranza, que más parece el portavoz de Alan que un ministro de economía. Por momentos pareciera que Alan es Roberto Benigni y quiere que todo sea bello, con payasito Krusty incluído.
Acá los dejo con un artículo de Perú 21 que nos cuenta cómo el Tío George llamó al Cholo Toledo “Terrorista Financiero”. ¿Y por qué? Por decir que no creceríamos el 6% que Alan dijo en un inicio. Como siempre Alan y su gentita insultando a quienes no comparten su opinión.
Escrito por alvarozapatel
Escrito por alvarozapatel 



